¿Dejo que mis clientes reserven solos? ¿Y que vean los precios?
Son dos preguntas que conviene contestar pronto, porque definen cómo va a funcionar la app en tu centro. No hay una respuesta correcta: depende de cómo trabajes tú, y centros muy parecidos las contestan al revés.
Las dos se cambian en un momento y se pueden cambiar tantas veces como quieras. Si dudas, empieza por lo más conservador y ábrelo más adelante, cuando le hayas cogido el aire.
Decisión 1: ¿quién crea las citas?
El interruptor se llama «Permitir que mis clientes reserven desde la app» y está en Perfil, en el apartado «Reservas de clientes».
Tus clientes piden cita solos
Entran en la app, eligen servicio y hora entre los huecos que tengas libres, y la cita entra en tu agenda.
Te encaja si tus servicios tienen una duración clara y no necesitas hablar con la clienta antes de darle hora.
Las citas las creas tú
Tus clientes te llaman o te escriben, y tú apuntas la cita. Ellos siguen viendo sus citas, sus puntos y sus bonos en la app, y reciben los recordatorios igual que siempre.
Te encaja si el tiempo y el precio dependen de ver antes a la clienta.
Qué ve tu cliente si lo desactivas
No se encuentra una pantalla rota ni un botón que no funciona. Ve un aviso que explica la situación:
📞 Este centro gestiona las citas directamente para atenderte mejor. Ponte en contacto con el centro para pedir tu cita: aquí verás tus citas, tus puntos y recibirás los recordatorios.
Y algo importante: la decisión se respeta siempre. Aunque alguien tenga una versión antigua de la app, el sistema no le va a dejar crear una cita en tu centro. No es solo que se esconda el botón.
Decisión 2: ¿se ven tus precios?
Justo debajo está «Mostrar precios a los clientes».
Cada servicio muestra su precio
Tus clientes ven lo que cuesta cada cosa antes de pedir la cita. Menos preguntas por teléfono y menos sorpresas al pagar.
Los precios solo los ves tú
La app cliente no recibe los importes. Tú los sigues viendo en tu agenda, en el cierre de caja y en toda tu parte, exactamente igual.
Te encaja si el precio final depende del pelo, de la piel o de lo que se vea en la sesión.
El motivo más habitual para apagarlo es este: un precio cerrado en pantalla se convierte en un conflicto cuando el servicio real acaba costando más. Si trabajas con presupuesto por valoración, tenerlo apagado te ahorra esa conversación.
Las dos son independientes
Puedes combinarlas como quieras. Las combinaciones que más sentido tienen:
- Las dos activadas: el modo más autónomo. Tu cliente ve precios y se pone la cita solo.
- Las dos desactivadas: tú controlas cita y precio, y la app te sirve de agenda, recordatorios y fidelización.
- Reservas sí, precios no: tu cliente elige hueco, y el importe se habla en el centro.
Cómo se cambian
Entra en Perfil
Baja hasta el apartado «Reservas de clientes». Los dos interruptores están ahí, uno debajo del otro, con un texto que recuerda qué hace cada uno.
Ponlos como quieras y guarda
El cambio se aplica a todos tus clientes en cuanto guardas. No hay que avisar a nadie ni esperar a nada.
Sobre las reservas de clientes
Es la parte más joven de la app: la mayoría de centros que la usan hoy prefieren crear ellos las citas, así que ha tenido menos rodaje que el resto. Funciona y puedes usarla desde ya —si te encaja, actívala— pero si eres de los primeros en abrirla te agradeceremos que nos cuentes qué tal va: es la mejor forma de que mejore rápido.
Mientras tanto, todo lo demás —tu agenda, los recordatorios por WhatsApp, los puntos, los bonos y las tarjetas de fidelidad— funciona igual tengas los interruptores como los tengas.